Memorándum sobre Libia – Mentiras contra el Estado, el Guía y el ejército (III)

Saif Al Islam Gadafi (*)

La CIA y los gobiernos occidentales conocen muy bien a Belhadj. La CIA lo arrestó, después de su fuga de Kandahar, lo interrogó y lo extraditó a Libia en 2002, acusándolo de terrorismo. En 2009, Belhadj y otros miembros del GICL fueron liberados en el marco de una amnistía general. La carrera de Belhadj como terrorista habla por sí sola. En 1994-1997, ordenó masacrar a 225 personas. En 1997, ordenó el asesinato de los turistas alemanes Steven Baker y su esposa Manuela Spiatzier. A pesar de ello, asumió un puesto de alto rango en Libia [después del linchamiento de Kadhafi]. Fue ministro de Defensa, responsable de la seguridad en Trípoli y director general de las cárceles libias, o sea era directamente responsable de la celda de Abdullah Senussi. A pesar de que se le informó el historial de Belhadj, la CPI expresó su seguridad de que Senussi estaba en buenas manos y apoyó su juicio en Libia.

La OTAN y los Estados del Golfo optaron por ignorar las actividades terroristas de Belhadj y lo reconocieron como líder político y militar así como hombre de negocios. Hoy posee el canal de televisión más grande del norte de África, la mayor compañía aérea de Libia y una fábrica de cemento, tiene propiedades en España y Turquía y un aeropuerto privado en Trípoli. Ese aeropuerto ha sido utilizado para enviar terroristas de Libia a Siria. En 2010, esos terroristas recibieron 160 000 millones de dólares para su financiamiento.

Belhadj y otros más son responsables del uso indebido de los activos de Libia y de haber puesto fin al plan de desarrollo de Libia, por un valor de 200 000 millones de dólares, según el Banco Mundial. Belhadj es un ejemplo de la vida suntuosa de los señores de la guerra, mientras que los libios de a pie se ven sumidos en una extrema pobreza.

Las violaciones de los derechos humanos por parte de las milicias

Los comandantes de las milicias y los señores de la guerra han perpetrado odiosos crímenes contra la humanidad, han destruido ciudades e infraestructuras vitales durante los 6 últimos años:

Personas han sido quemadas, cocinadas vivas y sometidas a las peores formas de tortura.

Presos políticos, agentes de seguridad y soldados [del gobierno anterior] fueron arrojados en la fundición de Misurata 

Las milicias han organizado un tráfico de órganos humanos extraídos a los presos en las cárceles.

En el contexto cada vez más complejo del escenario político libio, Daesh [el Emirato Islámico] agregó nuevas atrocidades, masacrando gente, crucificándola y mutilando sus órganos genitales.

Una limpieza racial y étnica sin precedente, un genocidio, se cometió contra 5 localidades libias y su pueblo. El 55% de los libios han sido obligados a huir de su país hacia los Estados vecinos. Además, cientos de casas fueron incendiadas en Bani Walid y en otras 5 localidades de Warshafana, la ciudad de Sirte fue arrasada, zonas residenciales pobladas fueron bombardeadas en Benghazi y en Derna. Hasta la cosmopolita Trípoli sufrió una purificación étnica y racial, sobre todo en las zonas fieles a Muammar el-Kadhafi.

Además de perpetrar violaciones sistemáticas de los derechos humanos, las milicias y sus jefes destruyeron las infraestructuras esenciales. En julio de 2014, incendiaron el aeropuerto de Trípoli y quemaron la flota aérea así como los tanques de petróleo 24 y 25.

A pesar de las acciones destructivas de las milicias y de la brutal tortura, la comunidad internacional y los órganos de la ONU han ignorado esos crímenes y no han llevado a esos señores de la guerra ante los tribunales…Continuará

English version

The CIA and Western governments know Belhadj very well. The CIA arrested him, after his escape from Kandahar, interrogated him and extradited him to Libya in 2002, accusing him of terrorism. In 2009, Belhadj and other members of the GICL were released as part of a general amnesty. Belhadj's career as a terrorist speaks for itself. In 1994-1997, he ordered the massacre of 225 people. In 1997, he ordered the murder of German tourists Steven Baker and his wife Manuela Spiatzier. Despite this, he assumed a high-ranking post in Libya [after the lynching of Kadhafi]. He was Minister of Defense, responsible for security in Tripoli and general director of Libyan prisons, that is, he was directly responsible for the cell of Abdullah Senussi. Although he was informed of Belhadj's record, the ICC expressed his assurance that Senussi was in good hands and supported his trial in Libya.

NATO and the Gulf States chose to ignore Belhadj's terrorist activities and recognized him as a political and military leader as well as a businessman. Today it has the largest television channel in North Africa, the largest airline in Libya and a cement factory, has properties in Spain and Turkey and a private airport in Tripoli. That airport has been used to send terrorists from Libya to Syria. In 2010, these terrorists received 160 billion dollars for their financing.

Belhadj and others are responsible for the misuse of Libya's assets and for putting an end to Libya's development plan, worth $ 200 billion, according to the World Bank. Belhadj is an example of the sumptuous life of warlords, while ordinary Libyans find themselves in extreme poverty.

Violations of human rights by the militias

The commanders of the militias and warlords have perpetrated hate crimes against humanity, destroyed cities and vital infrastructures during the last 6 years:

People have been burned, cooked alive and subjected to the worst forms of torture.

Political prisoners, security agents and soldiers [from the previous government] were thrown into the Misurata smelter

The militias have organized a traffic of extracted human organs to the prisoners in the jails.

In the increasingly complex context of the Libyan political scene, Daesh [the Islamic Emirate] added new atrocities, massacring people, crucifying and mutilating their genital organs.

An unprecedented racial and ethnic cleansing, a genocide, was committed against 5 Libyan localities and their people. 55% of Libyans have been forced to flee their country to neighboring states. In addition, hundreds of houses were burned down in Bani Walid and in another 5 locations in Warshafana, the city of Sirte was razed, populated residential areas were bombed in Benghazi and in Derna. Even the cosmopolitan Tripoli suffered an ethnic and racial purification, especially in areas faithful to Muammar el-Kadhafi.

In addition to perpetrating systematic violations of human rights, the militias and their leaders destroyed essential infrastructure. In July 2014, they burned the Tripoli airport and burned the air fleet as well as the 24 and 25 oil tanks.

Despite the destructive actions of the militias and the brutal torture, the international community and the organs of the UN have ignored these crimes and have not taken those warlords before the courts ... It will continue ...

(*) Candidato a la presidencia de Libia. Lybia presidential candidate.