Mohamed Jamil Derbah, editor de periódicos y asesor internacional señala que lo más importante por encima de todo es que el Líbano sea soberano

Pide que se respeten los derechos de los ciudadanos aunque sigan las manifetaciones

EDDC.NET / Adeje

Mohamed Jamil Derbah, empresario, editor de tres periódicos en Tenerife y asesor internacional de varios países africanos declara que “hoy solo importa el Líbano.  La gente está protestando porque no tiene dinero para alimentar a su familia. Muchos pasan los días en su casa sin trabajo, electricidad ni agua. Por eso hoy no importan ni el primer ministro Hariri, ni Hezbolá ni nada de eso. Hoy solo importa el Líbano”.

Derbah precisó que “la clase política actual, ya en el poder durante la guerra civil iniciada en 1975, anunció unas reformas que no frenaron las protestas: reducción del sueldo de los políticos en un 50%; ausencia de nuevos impuestos en el presupuesto nacional del año 2020; contribución por parte de la banca de 3 mil millones de dólares para no aumentar el déficit del 150% del PIB que ya arrastra el país o la creación de una ley que permita devolver al Estado el capital saqueado de las arcas públicas. Son, todas ellas, medidas que no cumplen con las demandas de los manifestantes”.

Derbah recuerda que “El Líbano está atravesado por la división sectaria. Hay 18 grupos confesionales que promueven la creencia en una fe, pero su influencia va más allá de la esfera espiritual: ofrecen servicios a sus seguidores, reciben visitas para que se les pidan favores personalmente y piden el voto cuando hay elecciones al gobierno nacional. Cada grupo religioso tiene por lo menos un partido representándolo en el sistema político libanés y cada comunidad trabaja para ella misma. Como consecuencia, las identidades confesionales pasan a menudo por delante de la nacional. Las protestas de estos días, en las que participan personas de todas las comunidades y sin simbología partidista, son algo especial”.

El editor de tres periódicos en Canarias indica que ahora en el Libano, “se respira un ambiente de respeto y admiración colectivos. Personas de todas las confesiones gritan juntas. La gente exige la caída del régimen y quieren más dimisiones y mejoras sociales.

Derbah da un paso adelante y asegura que, “las dimisiones deben dar paso a un gobierno temporal hasta que el año que viene pueda haber elecciones”. Y ahí queda el reto.