La forja de un líder: veinte años al lado de Mohamed Jamil Derbah

Amistad, Honor y Lealtad 

En el tiempo, cuando el rocío ya se funde con la hierba tras la salida del sol; cuando un alma ya recorre la estela de las estrellas; y cuando las vibraciones terrenales retornan a su lugar, quiero dedicar unas palabras, acompañadas de un gran sentimiento, a un hombre que vive, ama y traslada su amor, conocimiento y sabiduría a nuestra sociedad tinerfeña en particular y canaria en general.

Eres una persona entrañable, sensible, amiga de sus amigos, silenciosa, y que nunca deja a nadie en el camino. Sigue fielmente esos principios que hace muchos, muchos años, le inculcaron sus padres, allá en un Oriente lejano, y colabora con exquisitez con quienes necesitan su ayuda.

Eres un humanista, filántropo, sabio y gran trasmisor de la comunicación verbal. Mohamed Jamil Derbah eres, ante todo, ser humano, persona y un prodigioso comunicador.

Desde que le conocí, supe que era un ser especial. Tiene una mirada fiel, leal y entrañable. Las sensaciones que siempre recibí y recibo cuando compartíamos actos públicos o encuentros personales eran tan intensas, que reflejaba su carisma y la grandeza y riqueza de su ser.

Hemos caminado durante 20 años por todo tipo de sendas en esta isla querida de Tenerife. Empezamos un sendero duro y complicado, pero a medida que han ido pasando aventuras, acontecimientos y demás, se han producido acontecimientos que ahora no podemos apreciar su grandeza, pero que con el tiempo serán recordados y quizás reseñados, porque al fin y al cabo, Mohamed Jamil Derbah quiere y ha querido hacer historia, una historia no vanidosa, ni esplendorosa, sino la de quien busca en los demás, su destino, su cometido. 

Desde el Sur de esta isla picuda, no queda sino seguir caminando, avanzando en todos esos proyectos, ideas, fines,  misiones de una mente incansable, siempre despierta y siempre construyendo para sí, pero sobre todo para los demás, un futuro mejor.