Mohamed Jamil Derbah pide a los gobiernos que dejen de discutir sobre a quien acoger y que emprendan ya acciones en los países de origen

Una política común en las ayudas al desarrollo sería clave para combatir la pobreza

Mohamed Jamil Derbah/Adeje

Mohamed Jamil Derbah afirma que  “los migrantes se han convertido en moneda de cambio entre los países ricos y pobres y todos los dispositivos represivos utilizados, en lo que llaman lucha contra la migración clandestina, sirven en realidad a una guerra contra los pobres, puesto que una persona rica sí puede moverse libremente”, asegura.

Derbah apuesta por la movilidad y desarrollo, otorgadas a ONG internacionales y locales de los países donde se produce el fenómeno de la inmigración. El propósito es “luchar contra las causas profundas de la migración irregular y el fenómeno de personas desplazadas en África”, según el mismo enunciado de la inversión. Para hacerlo, hay que “crear las condiciones necesarias en origen para que la gente no migre”.

De esta manera, Derbah aboga por “cambiar la percepción negativa extendida de las personas en movimiento, puesto que su derecho está consagrado en distintos textos jurídicos regionales e internacionales” y así es como debe abordarse la temática. En definitiva, asegura que por mucho que se intente disuadir a las personas para que no se vayan, “la historia de la humanidad es la historia de las migraciones y así seguirá siendo por muchos muros que se creen”.

Derbah señala que “es imposible no reaccionar ante lo que pasa en estos países, donde la pobreza afecta a sus niños, los cuales carecen de futuro, si los países desarrollados siguen con sus peleas por las acogidas y no destinan fondos para crear escuelas, hospitales y todas aquellas infraestructuras que generen riquezas y oportunidades y eviten que la gente salga de sus propios países a buscarse un futuro, ahora cada vez más incierto y peligroso. Es el momento de actuar conjuntamente y con todos los controles para que esa ayuda llegue efectivamente a esas poblaciones, ahora condenadas a una vida dura e injusta”.